Control de costos en una empresa: qué es y ejemplos.

El control de costes es para la empresa lo que para ti podría ser una dieta. Te permite entender lo que comes, cuando lo comes, bajar de peso si es necesario y, sobre todo, saber si te sienta bien. Si lo llevas al terreno de tu empresa, es una dinámica que te va a permitir comprender cómo se genera el gasto en tu actividad, quién consume más recursos, en que áreas podrías reducir los costes sin afectar la salud de tu empresa y, por último, cómo mejorar la rentabilidad de tu negocio.

  1. Qué es el control de costos.

El control de costos es la práctica de analizar el sistema productivo de tu empresa para garantizar que se mantiene la rentabilidad esperada del negocio. El control de costos sigue la senda del ingreso para asegurar que aunque haya fluctuaciones al alza o a la baja, el gasto siempre es proporcional a la cifra de los ingresos.

Trabajar sobre el control de costos de tu empresa engloba analizar todos los gastos, independientemente de su importe y categorización.

Tipos de costes.

Los costes de categorizan en directos e indirectos, fijos o variables.

Un coste directo es aquel en el que tienes que incurrir en tu proceso de producción para poder generar el ingreso. Un ejemplo perfecto es la compra de un sofá al que aplicarle un margen para luego venderlo. Del mismo modo, si tu actividad está basada en la producción de bienes o servicios, como podría ser la hostelería, los costes directos de la producción serían una combinación del coste de materia prima y la mano de obra consumida en dicho proceso.

Por otro lado, un coste indirecto, relacionado con el ejemplo anterior podrían ser los gastos de seguros para el transporte de la mercancía. Sin llegar a ser un coste obligatorio para poder generar el ingreso, el gasto del seguro es un coste adicional en la actividad de la empresa que, según el modelo de negocio y los criterios de gestión que quieras aplicar, podría repercutirse en la mercancía o considerarse un gasto de estructura.

Dentro de los gastos necesarios para desarrollar la actividad de tu empresa, puedes diferenciar aquellos que son fijos de los que son variables. Esta categorización del gasto es vital para entender la flexibilidad que tiene tu estructura para adaptarse a los cambios de coyuntura.

Los gastos fijos son recurrentes y normalmente obligatorios para el desarrollo de la actividad. Son gastos fijos los suministros, alquileres, asesorías técnicas o los seguros.

Los gastos variables están ligados al nivel de producción que tiene la empresa en el momento. Las necesidades de comprar materia prima para producir productos oscilarán en dependencia de la demanda que tengan los productos.

En qué consiste el control de costes y gastos.

El control de costes consiste en analizar de forma recurrente los gastos que soporta la empresa en su actividad para valorar su contribución a la generación de un beneficio. El análisis que tienes que realizar tiene muchas dimensiones ya que tienes que profundizar en los detalles del coste de los productos o servicios, la productividad del gasto de personal o la justificación del volumen de gastos fijos que has acumulado.

Beneficios del control de costes.

La gestión de costes ofrece unos beneficios claros ya que aporta una visión realista de la rentabilidad del negocio. Permite tomar decisiones concretas para reducir costes y medir en el corto plazo el impacto de dichas medidas para proponer nuevas correcciones si procede.

Acciones sencillas para controlar los costes en la empresa.

Lo más fácil que se puede hacer para comenzar con una buena estrategia de control de costes es llevar una contabilidad analítica de forma puntual y precisa. Es una buena práctica recomendable desarrollar el plan contable de tu empresa para facilitar la tarea de clasificación atendiendo a los criterios de coste y gasto mencionados anteriormente.

Apoyándote en la contabilidad, puedes producir una cuenta de resultados consolidada que analice el negocio en su conjunto y en paralelo, generar cuentas de resultados por cada centro de coste para entender como se comporta cada estructura de costes dentro de su ámbito.

Estas acciones son realmente sencillas si se configura correctamente la contabilidad y sabes diferenciar los generadores de coste en cada área del negocio.

Conclusión.

En conclusión, ningún negocio debería operar sin un buen sistema de control de costos. La cantidad y calidad de las decisiones que se pueden tomar mejora considerablemente. El reto principal es ordenar la información del negocio para categorizarla con buen criterio. Una vez empiezas con este ejercicio, aunque no sea del todo preciso en el inicio, estarás asentado las bases para poder implementar un buen sistema de control de costes.

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